
Ese amor sabe de locuras
y se juega del tiempo
y su columna vertebral
es una sepia de rosas.
Ese amor es un beso mendigo
que llena los vientos
de gris tiembla
y tiene frió
los domingos nublados.
El sabe de números
y salta las barreras
del pesar que apresa
los colores en la espera.
Hagamos brillar
los faroles de Adán
y tengamos a Saturno
oculto en el vientre.
Con esto las artes
serán llamadas al alba
y sonreirán los rayos
de las catedrales
quietas en las aceras.
Tu nombre
era innombrable,
porque había naufragado
en la playa de unos labios desiertos.
Aída Cartagena Portalatín
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